Llego vía retrovínculos de mis estadísticas a Scroogle, un motor de
scraping que trabaja sobre búsquedas de Google ocultando toda información
del usuario que realiza la búsqueda. Investigando un poco, veo que el
asunto ya tiene cierto tiempo, tiene su propia mini-reseña en Wikipedia, y
algunas entradas dedicadas a ello. Investigando un poco, veo que la
aplicación es obra de Daniel Brandt, creador de GoogleWatch, uno de los
sitios más críticos con la actitud del buscador con respecto a temas como
la privacidad, y que ofrece búsquedas completamente anonimizadas a través
de su proxy, ocultando a Google toda la información personal de tu búsqueda
e incluso de tu login, si estás en ese momento conectado con alguno de los
servicios de Google. El sitio no utiliza cookies, y borra toda la
información de las búsquedas realizadas tras 48 horas. Búsquedas con la
potencia de Google, pero con total privacidad, y sin anuncios de ningún
tipo. Aparentemente, el sitio está creciendo en actividad, según algunos
observadores llega ya a servir unas cincuenta mil búsquedas al día, y no ha
sido objeto de denuncia debido a que su legalidad no ha podido ser por el
momento cuestionada.
Desde las declaraciones de Eric Schmidt en Febrero de 2005, en las que
afirmaba que "We are moving to a Google that knows more about you", la
política de privacidad de la compañía ha sido puesta muchas veces en
entredicho, a pesar de ser la que con más fiereza se ha resistido a
cuestiones como la entrega de datos a las autoridades. Recientemente, en
respuesta a peticiones del Grupo de Protección de Datos de la Unión
Europea, Google ha reducido el almacén de datos de sus usuarios a un máximo
de dieciocho meses (los datos podrán mantenerse más tiempo, pero no se
almacenarán sus vínculos con los usuarios), afirmando que limitarlo más
perjudicaría la calidad de los servicios del buscador.
Reacciones de este tipo cuestionan las posibilidades de Google de
desarrollar su negocio a través del almacén de las preferencias de sus
usuarios. La reacción del buscador, lógicamente preocupado ante estas
actitudes, podría ser plantear un modelo de opt-in, bien mediante acuerdos
individuales con sus usuarios, o mediante un esquema de activación y
desactivación del control en manos de los mismos. Lo que está claro es que,
legal o no, la aparición y relativa popularización de un sitio de este tipo
es un claro indicador de muchas cosas que preocupan a la compañía, y sobre
las que en algún momento va a tener que pronunciarse de manera inequívoca.
http://www.enriquedans.com/2007/06/p...le-te-vea.html