¿Qué haces cuando tienes delante de ti a un competidor grande y poderoso?
Buscas extender tentáculos de influencia. De eso iba la guerra fría, cuando
el escenario bélico parecía Europa y las decisiones estratégicas se tomaban
por miedo a la ingente cantidad de tanques soviéticos o a los indetectables
submarinos nucleares.
En el ámbito empresarial, los japoneses lo llaman keiretsu (coalición de
empresas unidas por ciertos intereses económicos como Mitsubishi o LG).
Microsoft siempre ha apoyado bastante a sus partners. Se encarga de que
dispongan de buena documentación, software, los certifica y los lleva de la
mano a los clientes.
La táctica ahora es, además, firmar acuerdos con empresas fabricantes de
Software Libre que beneficien indirectamente a Windows. Como cuando Marc
Fleury se jactaba de sus acuerdos de JBoss con Microsoft. O los recientes
pactos con Novell. Se trata de que a estas empresas les interese que la
infraestructura del cliente sea Windows. Y en ese terreno llevan las de
ganar, porque la mayoría de los fabricantes simplemente no pueden
permitirse el lujo de no soportar su producto sobre Windows.
El desenlace final es incierto. Porque si bien se pueden controlar los
paises satélites por la fuerza y sofocar las revueltas puntuales
desplegando tanques, se sabe y está más que comprobado que estas
estructuras de poder tienen tendencia a desintegrase en repúblicas
independientes a la primera de cambio.
enviado por sergio montoro
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