Ya ha llegado el calor y ya están de vuelta los de las cavernas, esos de
las Playas Familiares, apadrinados por los sectores más ultras de la
ultraderecha católica española: el Foro de la Familia, Hazte (de) Oir, el
Instituto de Política Familiar, el Centro Jurídico Tomás Moro (pobre Tomás
Moro, estos le habrían matado también...)... en fin, esa gentuza que en
este país convoca manifestaciones, manifiestos, recogidas de firmas y demás
para oponerse a la igualdad de derechos de los ciudadanos y ciudadanas, a
la libertad de expresión, a la democracia en la educación, a la
investigación biomédica, y casi a todo lo que no sea comulgar con (sus)
ruedas de molino. Esos movimientos que tanto le gustan al arzobispo de
Pamplona, que los alienta y considera en cuanto tiene oportunidad, él, tan
católico.
Como en años anteriores, lo que quieren es que se prohiba la presencia de
mujeres con las tetas al aire (a los hombres nos dejan exhibirlas... aunque
no sé si a los hombres con piercings en los pezones les dejarían... habrá
que consultar al confesor habitual), así como de los tangas (principalmente
en las mujeres, cabe pensar), pero también, como contaba hace unos años
GNUdista, de mujeres embarazadas con bikini, de niños desnudos o incluso
con pañal en vez de bañador.
La propuesta este año viene con el aval de 10.000 firmas que han entregado
en varios ayuntamientos de la costa alicantina, pidiendo la creación de lo
que ellos llaman playas familiares, y que supone delimitar zonas públicas
para que dentro de ellas se cumplan las extrañas condiciones que esta gente
quiere imponer, basándose en un sistema de creencias y ritos que, desde
luego, no parece sancionado por lógica alguna, ni siquiera por ley alguna.
GNUdista (yo a veces me uno a su lucha y a la de gente como ENE -Euskal
Naturisten Elkartea- que afortunadamente están alerta siempre ante
cualquier intento de limitar los derechos y libertades por este tipo de
excusas de fanatismo religioso y otros fanatismos) ya ha comentado
abundantemente que nada en las leyes españolas impide que la gente lleve la
ropa que quiera (o no lleve ropa alguna) en los espacios públicos. Algo que
en algunos ayuntamientos, de manera bastante extraña -como ya escribimos
hace tiempo por aquí en el caso flagrante de Pamplona (en inseguridad
ciudadana desnuda, también civismo)- no parecen entender, porque siguen con
sus cruzadas (nunca mejor el término) contra los espacios en que la gente
se pone en bolas. En España, en principio no hay "playas nudistas" como no
las puede haber "familiares", sino playas y otros espacios públicos en los
que no existe criminalización alguna de la forma de vestir.
Más de lo mismo: lo de todos los años. Llega el calor, la gente se va a la
playa y estos fanáticos vuelven a la carga. Así que habrá que volver a
denunciar este brote, como todos los años...
¡¡queremos que la gente enseñe lo que le de la gana enseñar!!
http://javarm.blogalia.com/historias/50186